viernes, 16 de mayo de 2014

LA FAMILIA ES LO QUE TU HACES CON ELLA


Aparentemente, la familia como conjunto de personas que conviven y solucionan colectivamente las necesidades que hacen a la reproducción  de la vida (comida, abrigo, techo, afecto, sexo), data de los orígenes de la humanidad.  Cuando la antropología se constituye como ciencia en el contexto del imperialismo europeo de la segunda mitad del siglo XIX, los investigadores sociales miembros de los sectores dominantes británicos,  observaban en los confines de las colonias  a grupos nativos  que tenían formas de relación entre ellos y con el entorno  que eran diferentes a las que vivían en Europa. Influenciados por el positivismo y por el corpus de ideas heredadas en su propia tradición,  los europeos juzgaron a estos grupos como representantes de su propia sociedad en estadios previos de evolución.  En  los lazos de parentesco de estos nativos, con sus variedades, observaron  la confirmación de la existencia eterna de la institución familia.  

Según algunos  manuales escolares, estos primeros antropólogos diseñaron la horda primitiva, a la que propusieron sin jerarquía entre sus miembros y cuya  principal diferencia con la familia sería la falta de tabú al incesto. 

L o cierto es que suele definirse como familia  a un conjunto de personas que viven bajo un mismo techo, de diferentes grupos etáreos, organizadas en roles fijos y jerárquicos (padre, madre, hermanos, etc.) con vínculos consanguíneos o no, compartiendo los modos económico y con sentimientos afectivos que los unen. Tiene además la finalidad de generar nuevos individuos sociales, brindándoles la sensación de contención a lo largo de sus ciclos vitales y de controlar el patrimonio y la herencia. Ya  conocemos el protagonismo de la familia en los orígenes del capitalismo como proporcionadora de los hábitos de trabajo, obediencia y lealtad, al tiempo que reproductora de la fuerza de trabajo, afirmando la continuidad entre estas instituciones y la subjetivación.


La fuerza de la familia es tal que muchas veces se apela al lazo de parentesco para legitimar y dar impulso a un discurso,  así las luchas por los derechos humanos y la vida en la argentina desde hace algunos años tienen como nucleamiento y estandarte categorías familiares: madres de plaza de mayo, h.i.j.o.s., madres, del paco, madres del dolor. Del mismo modo el presidente del senado cuando tuvo que desempatar la resolución 125 dando un voto no positivo, en oposición a sus compañeros de banca, inició su discurso, que sabía iba a recepcionarse como una traición, diciendo “soy un hombre de familia, como todos ustedes”. Se autorizó para hablar desde el lugar de un hombre sin duda honesto.

Estructura, institución, red, la familia otorga sustento y educación a las crías. Hay familias cuando hay niños, aunque no toda organización con niños es familia.  En otros siglos incluía también al cuidado de los viejos, pero otras instituciones especializadas en  gerontes  sustituyen en el capitalismo esta función  a cambio de dinero como corresponde a este sistema.

Entonces la familia comparte la unidad de residencia y es la base de apoyo económico común, tradicionalmente también cierta consanguineidad. Según su etimología familia tiene la misma raíz griega que hambre aunque entre los griegos  la institución que más se asemeja al conjunto de lo que venimos considerando familia se llama oikos, unidad domestica y económica.  Oikos se traduce como casa y corresponde más bien a un conjunto de bienes y de personas  nucleados bajo la administración de un patriarca e incluye a la esposa, hijos, hermanos menores, cuñadas, sobrinos, padres ancianos que ya delegaron la autoridad y esclavos. También las tierras y herramientas. Las decisiones las toma el amo. Aristóteles la define en su Política como la comunidad constituida naturalmente para la satisfacción de las necesidades cotidianas. En ella las personas satisfacían las necesidades materiales, de seguridad y adquirían  las normas y valores éticos, así como las obligaciones, las relaciones sociales y las relaciones con los dioses. Sin embargo, a diferencia del mundo actual y dado el rol social de las mujeres,, el matrimonio y la familia respondían en aquel momento explícitamente a una solución jurídica y económica, colocando el amor sexoafectivo a otras esfera (la amistad homoerótica: ver platón).


Sin embargo, hoy en día el cemento de la familia es el amor. Pareciera que el simple nombramiento como familia a algún vínculo que se establece, hace que ese vínculo cambie de status. Se lo considere más intenso, atravesado por las emociones. Así  si dos chicos que duermen en una estación de tren comienzan a acompañarse, pronto el de mayor edad designa al otro ante terceros “mi hermanito”. Se conocen hace pocos días y no importa cuánto tiempo más compartirán, ni se detienen a pensarlo acostumbrados a un presente pleno. Los une un vínculo, una sensación agradable en el cuerpo ante la cercanía del otro que se quiere conservar, ¿influenciados por la necesidad de estabilizar la vida doméstica? Se busca a un Otro que lo cuide.

La incondicionalidad, la permanencia  en el tiempo, parecen ser poco valiosas que el capitalismo tardío. El desamparo se multiplica porque se multiplican los millones de personas tras el boom demográfico. La familia pues se presenta como el último refugio afectivo, aún aquellas atravesadas por las experiencias socialmente más reprochadas aunque no por eso las menos comunes, me refiero a la violencia y al abuso. 

Por lo tanto pareciera que familia es un significante vacio con varios significados empapados de ideología. Sin querer reducir el problema a un juego de palabras, se observa en la escala de significados valoraciones negativas o positivas, ya sea como corset del individuo o reducto de protección. En ambos casos un sujeto previo se amolda o contiene en esta institución, ¿pero no era que nos construimos colectivamente y la importancia de la familia radica en  tratarse del grupo humano más inmediato a cada individuo y por eso el de mayor influencia en su determinación? Por lo tanto ¿será que la valoración de este grupo (como opresor o potencialmente liberador) dependerá de los mismos criterios que aplicamos para el análisis de otros grupos atravesados también y de manera más evidente por cuestiones políticas (como forma de concebir el mundo y actuar sobre él)? Es decir, ¿será que la familia como significado unívoco o cerrado no existe sino que es el resultado de la manera de relacionarse del grupo humano que la conforma? Ciertamente está cargada por roles predeterminados, pero acaso la conciencia y el trabajo de cada una de sus integrantes sobre sí mismas y su vibración en las otras serán elementos suficientes para convertir a la familia en una célula revolucionaria.


Escribo estas líneas en la soledad de mi cuarto  un domingo, día que la religión dominante en esta parte del mundo y por extensión la cultura, destina a la adoración al dios y al descanso, que parece ser lo mismo.  Es el día en que además las familias se juntan a almorzar. Ritual que los medios, en particular la televisión insisten en reflejar. Observo una doble imagen, a mis vecinos compartir un asado y la tele de mis vecinos con la escena familiar. Los veo felices, comparten la existencia. 

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